5 mitos sobre los Design Sprints

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La metodología Design Sprint de Google se ha difundido muy rápidamente durante los últimos años y hoy en día son numerosos los profesionales y las empresas que llevan a cabo Design Sprints para mejorar sus productos o los de sus clientes.

Aun así, no todo el mundo tiene completamente claro de qué van los Design Sprints y a veces hemos escuchado alguna inexactitud sobre ellos que pronto se convierte en mito.

Intentamos, con este post, arrojar luz sobre ciertos aspectos que todavía generan discusión.

Mito nº1: Los Design Sprints son solo para designers.

Es cierto que los diseñadores, sobre todo aquellos que tienen conocimientos de Design Thinking, tardan muy poco en aprender y dominar la metodología. Muy a menudo son justamente los designers los encargados de jugar el rol de Sprint Master y de llevar el equipo a través de todas las fases del proceso.

Sin embargo, los Design Sprint no son territorio exclusivo para los diseñadores. Al contrario, se basan en un trabajo grupal que involucra a todos aquellos que tienen una relación directa con nuestro producto y con el problema que queremos solucionar.

Uno de los grandes poderes que tiene el Design Sprint es la capacidad de poder acceder a información que habitualmente se nos escapa entre los pliegues de la estructura de nuestra empresa. Durante un Design Sprint, todo el conocimiento sobre nuestro problema de diseño es compartido entre los miembros del equipo.

El resultado es a menudo sorprendente: individuos de distintos departamentos, con distintos perfiles y habilidades, son capaces de mirar al problema con enfoques muy distintos y de generar ideas innovadoras una vez que acceden a nueva información.

Muy a menudo la idea que sale elegida no es producto de un diseñador, sino de algún otro miembro del equipo.

Los ejercicios del Design Sprint, además, no requieren ningún tipo de conocimiento específico de diseño para poderse llevar a cabo.

Sí, hay fases en las que se requiere diseñar, pero solo como medio para poder comunicar de manera más eficaz nuestra idea. En ningún momento se exige a los participantes volverse diseñadores.

Mito nº2: Los Design Sprints son garantía de ideas exitosas.

A veces, hay confusión acerca del objetivo de los Design Sprint y se cree que gracias a ellos se obtienen exclusivamente ideas exitosas.

En realidad, el Design Sprint nace como un método para reducir el riesgo de tomar malas decisiones frente a un problema de diseño o negocio.

¿Significa esto que todas las ideas que generarás en un Design Sprint serán buenas? No, no necesariamente.

Las técnicas de Design Thinking que se utilizan durante un sprint permiten crear soluciones novedosas que en muchos casos serán mucho mejores de las que se crearon en el pasado.

Sin embargo, cabe siempre la posibilidad que estas ideas no sean las ideales para tus usuarios.

En realidad el verdadero superpoder de los Design Sprints es la posibilidad de entender si tu idea ha sido buena o mala después de tan solo 5 días y sin necesidad de desarrollar de verdad nada.

Esto nos lleva al siguiente mito sobre los Design Sprints…

Mito nº3: A veces te puedes saltar la validación final.

Resulta muy tentador, después de 4 días intensos de workshop, querer saltarse el último paso: la validación.

Al final, estáis todos de acuerdo sobre qué diseñar y también estáis bastante convencidos de que se trata de una solución ganadora.

Por otro lado, llevar a cabo la validación puede resultar un proceso un poco tedioso.

Necesitas preparar las actividades del día (reclutar los participantes, encontrar una sala adecuada, redactar un guion para las sesiones…) y muy posiblemente no tienes conocimientos de investigación con usuarios y necesitas un poco de formación.

¡No te atrevas ni siquiera a pensar en saltarte la validación!

Hasta que no compruebes la bondad de tu idea con tus usuarios, todo lo que tienes no es más que una hipótesis. El consenso no hace que una idea sea necesariamente buena.

La verdadera ventaja competitiva que aporta un Design Sprint es que puedes saber enseguida si tu idea funciona y seguir iterando si no es así.

Si no validas tu solución antes de desarrollarla, es muy probable que gastes tiempo y recursos en crear algo que no te va a servir.

Casi ninguna solución creada durante un Design Sprint sale de la fase de validación sin necesidad de mejoras. En algunos casos, solo se trata de cambios menores, pero en otros es el mismo concepto el que no funciona y que tiene desecharse.

Mito nº4: Los Design Sprint son solo para startups.

Llevar los Design Sprint dentro de las grandes corporaciones para muchos puede ser un desafío.

Las empresas muy a menudo tienen procesos de trabajo bien definidos y se resisten a introducir métodos nuevos.

Además, cuanto más grande sea la empresa, más aislados estarán los departamentos que la componen y por consiguiente más complicado será crear grupos multidisciplinares que se junten para un Design Sprint.

Puede resultar muy fácil pensar que las startups son el único tipo de empresa que puede aprovecharse de la metodología de Google. Al final, el Design Sprint nació en Google Ventures para ayudar a su portfolio de startups y además la manera en la que las nuevas empresas funcionan se adapta muy bien al modelo.

Procesos aún por definir, equipos pequeños y acostumbrados a trabajar juntos, mentalidad ágil… todos estos son condiciones ideales para poder empezar a trabajar con el Design Sprint.

Sin embargo, también tenemos a disposición numerosos ejemplos de grandes corporaciones que aplican con éxito el Design Sprint en el día a día.

Una rápida búsqueda en Google nos revela decenas de casos, desde el British Museum, hasta BMW.

Nuestra experiencia llevando a cabo Design Sprints para KLM nos confirma que sí, las empresas pueden implementar con éxito los Design Sprints en sus procesos, sobre todo si poseen departamentos de innovación y lo hacen de la mano de expertos que les guían durante sus primeros pasos con la metodología.

Mito nº5: Los Design Sprints son solo para productos digitales

La gran mayoría de casos de éxito que conocemos acerca de los Design Sprint son relativos a productos digitales.

Es algo bastante previsible: muchas de las startups nacidas durante estos años son empresas tecnológicas y además es muy sencillo aplicar el Design Sprint a una interfaz, sea esta de una app, de una web o de cualquier otro dispositivo.

Aún así, el Design Sprint se puede aplicar a productos físicos o servicios, o incluso generar un producto físico como solución a un problema digital.

Hace un par de años ayudamos al equipo de Hightrack a conocer el Design Sprint e implementarlo en sus procesos.

Hightrack es una app dedicada a la gestión de tareas y actividades para mejorar la productividad personal.

Durante uno de sus primeros Design Sprints, dedicado a mejorar su producto, los amigos de Hightrack nos sorprendieron con un resultado inesperado: un agenda física.

¿Cómo llegó Hightrack a crear una agenda como resultado de un Design Sprint sobre su app? ¿Han hecho tal vez algo mal?

No, en absoluto. No nos olvidemos que el Design Sprint es un instrumento para llegar a la solución de un problema, pero no define a priori como tiene que ser nuestra solución. El equipo de Hightrack ha encontrado una respuesta innovadora a su problema y ha también demostrado cómo el Design Sprint puede aplicarse con éxito a distintos contextos.

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